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El doloroso declive y la detestable burocracia

Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero tampoco hay fortuna que dure tanto. Las mieles del triunfo le llegaron a Doramitzi González en un abrir y cerrar de ojos, y un día, también en un parpadeo, se le escurrieron las glorias. Sídney 2000 y Atenas 2004 habían sido sus satisfacciones, pero llegó Pekín 2008 y con ello la primera señal de una debacle.

“En Pekin 2008 comencé a ir abajo, gané una medalla de plata y una de bronce, se vinieron las lesiones en el hombro, las cuales me mermaron y posteriormente terminaron en dos operaciones, previo a Londres 2012, lo que no me permitió cumplir con un nivel óptimo para esa competencia, fue una etapa muy difícil, en la que tenía que ir a entrenar a diario con dolor, en la que terminaba mis prácticas llorando, estaba ahí, pero al mismo tiempo no estaba. En Londres sabía que no iba a lograr nada, pasé de estar muy arriba a estar muy abajo, tuve que cerrar ese ciclo, rendirle luto, darle vuelta a la página y volver a empezar”, contó a epicpeople.tv.

“Desde 2008 arrastraba un problema, los doctores me decían que era una tendinitis, algo simple, pero resultó que era algo más grave, tuve que sacrificar el Mundial para operarme, porque no podía esperar más, y luego en 2011 me operé otra vez, ahí me exigí de más a la hora de mi recuperación, porque quería competir en Guadalajara, quería sentir el calor de mi gente, nunca había competido en mi país, me había tocado fuera, con el frío cada vez que se mencionaba el nombre de México y quise disfrutar de lo que es ser el país sede. Al mes de mi operación ya estaba entrenando para llegar a esa justa, pero me esforcé de más y eso me afectó para Londres”, agregó.

Y es quizás el juicio que hace el colectivo el que más duele, ahí donde el que otrora era cariño por ganar medallas, ahora se convertía en reproches por fracasar.

“Todo munDSCN0454do esperaba que yo ganara, a veces la prensa es muy hiriente, y también lo es la sociedad, lees los titulares y comentarios de: ‘Doramitzi no ganó nada, Doramitzi se va en cero, Doramitzi no lo logró’, pero yo no quería explicarle a todo mundo mis razones, no quise expresarlo para no caer en el pretexto o excusa. Hice todo lo que estaba en mis manos, luego no lo logré, pero estoy consciente de que no se puede tener contento a todos. Después de Londres sí quise claudicar, sí quise tirar la toalla, pero traté también de que no me afectara y salí”, afirmó. Y prosiguió.

“Yo jamás me di por vencida, si lo hubiera hecho hubiera dejado de entrenar, pero tenía que ser realista, veía mis tiempos y estaba en el lugar 10, sabía que era complicado, en el camino y en la competición de Londres dejé la vida, pero estaba la realidad y tenía claro que mi desempeño no era el mejor y que no iba a lograr una medalla ahí, bajo esas circunstancias no basta con dar lo mejor de uno”.

Dora traía la suerte en contra, para su quinta intervención en una justa veraniega aún había mucho por sufrir.

“Íbamos muy bien en la recuperación física y anímica y este año en Rio 2016 nos volvió a ir mal, ahí ya entraron otras circunstancias ajenas a mí, pero igual son fracasos. Yo trato de ir adelante y de asimilarlo, pero sé que todo tiene un ciclo y todo se acaba, entonces no sé qué tanta Doramitzi tengamos para un futuro”, sentenció con una sonrisa que denotaba tristeza.

Deslealtad del pueblo

El juicio común es simple y cruel: a los ganadores se les trata como tal, de acuerdo a su gloria, y a los que no suben al podio se les olvida. Los esfuerzos quedan ahí, en la nada, al lado de su derrota, la cual nunca encuentra consuelo en sus connacionales, quienes sólo juzgan y señalan a placer.

“El mexicano es mucho de que si ganas una medalla existes, si no lo haces todo el esfuerzo se pierde, no existes. Yo compito porque me gusta y me gusta poner a México y a su gente en lo más alto. Al ganar medallas hay niveles, si ganas oro eres lo máximo, si ganas plata es ‘bueno, está bien’, si ganas bronce, cumpliste, si no ganas nada no existes; yo he estado en todos esos rangos, desde ganar oro hasta no haber existido, ese juicio es muy cruel, porque pocas personas en México pueden clasificar a unas Olimpiadas, el simple hecho de clasificar exige esfuerzo, como para menospreciar a los atletas sólo porque no ganaron una medalla, pero así somos como sociedad en México, vimos lo que pasó con Alexa Moreno, demeritamos los logros, no se dan cuenta que ganar el tercer lugar te convierte en el tercer mejor del mundo, eso no es cualquier cosa”, explicó.

“No tenemos cultura de inclusión, mucho menos infraestructura. Se le tiene que dar premios o concesiones a una empresa para que contrate a gente discapacitada, hay aberración para los discapacitados, no hay empatía y si no cambiamos eso, no vamos a avanzar. Tenemos que educar a nuestras generaciones pequeñas y para ello primero tenemos que cambiar nosotros”, dijo.

Las malas decisiones

Pero hay algo más cruel que el juicio popular y es la negligencia institucional. Fue justo en Río 2016 donde Doramitzi González, Nely Miranda, Gustavo Sánchez y Raúl Martínez perdieron la posibilidad de ganar una medalla debido a que la Jefatura de Misión no llegó a tiempo para entregar los nombres de los atletas que iban a competir, todo quedó en una bochornosa anécdota, pero ese capítulo es apenas el último trago amargo de la nadadora, el último de muchos.

“Lo más complicado no es tener o dejar de tener el cariño de la gente, lo complicado es la actitud de nuestros dirigentes, quienes olvidan que en muchas ocasiones les salvamos el cuello, que olvidan todo, que no te apoyan como debería de ser. Tendríamos que hacer una reforma para que las Federaciones no sean un pueblo sin ley, para que dejen de hacer lo que quieren, porque roban a manos llenas, bloquean, hunden y amedrentan a deportistas, y nadie les puede hacer nada, no se les puede tocar. Conade da un presupuesto a cada Federación y ese se pierde en el camino, la burocraDSCN0458cia quita miles y miles, y al deportista sólo le llegan pesos”, aseveró.

“Para mí lo ideal sería que quien lleve las riendas del deporte sea una persona que primero ejerciera el deporte, para que sepa de las necesidades de un deportista, y dos, que tenga una preparación y formación académica. Basta de que los gobernadores y presidentes pongan a ajenos al deporte. Tenemos mucho potencial y no se dan cuenta de que la industria del deporte está creciendo a nivel mundial, ya sea en patrocinios o en mercadotecnia. Nosotros no lo entendemos, estamos en pañales, y ahí es donde el deportista está en el lodo, pero creo que si tenemos ya problemas económicos, políticos y sociales, y no podemos solucionar eso que es lo primordial, imagínate cómo estaremos en el deporte”, añadió.

Dopaje de atletas rusos

Apenas dos semanas atrás, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) publicó que más de mil atletas rusos que compitieron en los Juegos Olímpicos de verano, invierno y en los Paralímpicos estuvieron involucrados o se beneficiaron de una trama institucional para ocultar pruebas positivas de dopaje.

“Se me hace muy desleal lo que se hizo en Rusia, yo nunca haría algo así, si tienes claro que no cuentas con un nivel óptimo para ganar, mejor retírate; el deporte trata de un espíritu de jugar limpio, de ser honrados, si no ganas una medalla limpiamente, entonces esa medalla no es tuya, además aquí es un tema más complicado, porque ya tuvo que ver el estado, en lo que seguramente también justos pagarán por pecadores”, concluyó.

 

FRASES:

“Mi retiro está cerca, tengo claro que el cuerpo se desgasta, hay generaciones más preparadas. Ahora culminé mi carrera en mercadotecnia deportiva; cuando comencé a dejar de ganar me di cuenta que tenía que comenzar a buscarle por otro lado”

“El deportistas sólo se debería de preocupar por hacer deporte, por comer bien, por dormir bien, por preparase, pero aquí hay que preocuparse por sobrevivir y eso difícilmente va cambiar”

“Siempre hay trabas, siempre la solución a todo es: ‘No hay dinero’, se cancelan asistencias a competiciones, se cancelan materiales de apoyo, se frustran carreras y promesas por los malos manejos”

“Perder una medalla por lesión, por cosas ajenas a uno mismo, es muy complicado; pasar de ser siempre una ganadora a ser todo lo opuesto es lo peor”

Doramitzi González, atleta paralímpica

El doloroso declive y la detestable burocracia
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