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Doramitzi, un clavado a la gloria

FOTOS:INTERNET

La autocompasión nunca fue el camino al éxito. Doramitzi González lleva once medallas olímpicas colgadas en el cuello, de las cuales cinco son de oro, tres de plata y tres de bronce, además hay que computarle tres récords mundiales en las justas veraniegas y un puñado de éxitos internacionales y locales. Poco se le puede agregar a su carrera, una que comenzó a mediados de los 90 y que le ha alcanzado para asistir a cinco Juegos Paralímpicos.

La oriunda de Morelia, Michoacán, nos contó lo que para ella representó asistir a uno de los eventos más peleados y buscados por todo atleta de alto rendimiento.13767143_10153719020886161_1280320153564419791_o

“Asistir a una Paralimpiada es una de las experiencia más bonitas que he experimentado, ese compañerismo y la competencia es algo que muy poca gente podemos vivir, los que hemos tenido la fortuna de ir tuvimos que pasar por un proceso muy largo para poder llegar, pero siempre existe la satisfacción. Ahí es donde nos invade la felicidad y nos llenamos del espíritu de deportividad, ahí los países se unen y dejan de pensar en los temas políticos o sociales que tal vez nos puedan llegar a separar”, comentó.

En esas casi dos décadas de trayectoria, Dora ha sido testigo de la transformación que ha vivido su disciplina y la inclusión quedita que han tenido los Paralímpicos.

“Llevo casi 20 años en esto, pero cuando comencé era mucho más difícil todo, porque no teníamos ese auge mediático, ni el apoyo o la credibilidad que hasta el momento hemos logrado, el cual sigue siendo poco. Fue complicado luchar contra eso, con buscar espacios, sí se ha avanzado, pero sigue existiendo discriminación, hace falta hacer reformas en algunas leyes específicas, falta aún más inclusión”, comentó la michoacana.

Su inclusión a la natación

La libertad y el destino son cómplices. Un guiño instantáneo, una simple señal, la consecuencia de un acto, eso fue suficiente para que la atleta purépecha encontrara en el agua su vocación.

“Siempre fui una niña muy inquieta, mi madre fue madre soltera y en los veranos no me podía cuidar, entonces como solución me metió a un curso de verano para que ella pudiera ir a ganarse el pan, ahí fue donde comencé a hacer deporte, tenis, futbol, basquetbol y también natación, y fue ahí donde me enamoré de mi disciplina; no soy buena en ningún otro deporte más que en la natación y, si bien en un principio fue obedeciendo a que mi mamá sólo quería vernos haciendo actividad física, por salud, poco a poco me fui adentrando más, hasta que me invitaron a unos Juegos Paralímpicos Nacionales”, relató González Hernández.

Era aún pequeña Doramitzi cuando afrontó su primer reto, unas Olimpiadas Nacionales, competencia que fue la detonante que trazó su camino en el deporte.

“Comencé a competir a los 13 años, muy chavita, sólo no quería asistir a la escuela (risas), en eso pensaba y me emocionaba también un poco, pero he de confesar que en ese momento desconocía que existían los Paralímpicos. Apenas había pasado Barcelona 92, era el recuerdo más fresco que tenía de las competiciones y quise experimentar lo que había del otro lado de la moneda. Mi madre es visionaria y ella sí veía mi potencial, yo lo hacía de relajo, nunca pensé que un futuro me dedicaría a esto”, contó la nadadora, a quien a los 17 le llegó la oportunidad de asistir a sus primeros Juegos Paralímpicos.

13723882_10153719020716161_6206007621740750697_o“Cuando una es pequeña no dimensiona la responsabilidad o el compromiso que nos ponemos en los hombros. Tenía 17 años cuando me seleccionaron para Sídney 2000, a esa edad uno no tiene claro su identidad, no sabes qué quieres, a qué te quieres dedicar. Yo tenía roles sociales normales, como cualquier chica de mi edad. Mi entrenador habló de la posibilidad de asistir al evento y para ello me tuve que venir a la Ciudad de México y aquí comenzó el trajín, porque no venía de vacaciones, venía a prepararme para una competición de alto rendimiento, fueron como nueve meses de mucha disciplina, como nunca lo había tenido, bajo las órdenes de un entrenador muy estricto, tenía que trabajar de ocho a nueve horas diarias, 13 o 14 kilómetros de nado diarios, además yo soy muy rebelde, pasaba por una edad complicada, y eso me lo hizo más pesado”, rememoró.

Pero los frutos y la gloria llegaron pronto, aunque Dora no dimensionó sus logros, a esa edad.

“Mi primera participación olímpica no la disfruté como correspondía, era una total desconocida, de mí no se esperaba nada, pensaban que iba de paseo, pero sorprendí porque gané dos medallas de oro, una de plata, una de bronce y rompí un récord mundial, me convertí en la máxima medallista de México, se hizo un boom y no fue hasta mi regreso a estas tierras, hasta ver a la gente en el aeropuerto esperándome y que con tocarme se fueran felices, hasta entonces dimensioné la importancia de lo que había logrado, lo que había movido en ellos”, agregó. Y continuó.

“En Sídney no fui capaz de disfrutar totalmente lo bueno que vivía, pero lo que sí padecí en su totalidad fueron los nervios, el dolor de estómago, las ganas de ir al baño, todos esos sentimientos que te dan previo a una competencia. Sentía la responsabilidad de que había entrenado mucho y que sólo tenía que demostrarlo e ir a recoger mi medalla, viví un miedo difícil de describir”, recordó.

Luego llegó el punto cumbre de su carrera, Atenas 2004, donde Doramitzi recogió preseas a cuatro manos.

“En Atenas había madurado deportivamente y personalmente, fui más tranquila, más experimentada, tenía las cosas claras y me fue mucho mejor, gané tres medallas de oro, una de plata y una de bronce, me hice de tres récords mundiales, esa fue la mejor Paralimpiada. Percibí y viví cosas que en mi primera participación no había experimentado, quizá por inmadurez, pero en la segunda lo viví a pleno, aproveché entrevistas, cariño, disfruté mis logros de manera distinta”, afirmó.

Y dice la voz popular que todo lo que sube tiene que bajar, en la próxima entrega de esta entrevista la atleta michoacana nos cuenta cómo su carrera fue a pique a raíz de las lesiones. También habla fuerte de cómo se maneja el deporte en este país y las trabas que las Federaciones ponen a los atletas.

FRASES:

dor“Éste era el camino que le correspondía a mi vida, muchas veces intenté zafar, descansar, estudiar, dedicarme a otra cosa, pero siempre la natación vino a mí”

“Siempre me trataron como una persona normal, me educaron como a cualquiera, yo no emano autocompasión”

“Ganar una medalla es la culminación de todo un proceso de muchos sacrificios, los cuales se resumen en cinco minutos en los que escuchas tu himno y ves que toda la gente le rinde respeto a tus colores y a tu logro”

“Las once medallas de mi carrera han sido lo más bonito de mi vida, lo mejor que me pudo pasar es haber entrado al deporte Paralímpico”

Doramitzi González, atleta paralímpica

Doramitzi, un clavado a la gloria
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